sábado, 3 de agosto de 2013

Tan sólo vine a dar gracias

37 kilómetros recorridos, 60 mil pasos desde la puerta de nuestra casa, NUESTRA. Y es que hace un buen tiempo, luego de que acabara aquella época de angustia e incertidumbre, pedí a Dios por poderte dar un hogar. El tiempo corría de prisa y sabía bien que para tus cuatro años, ambos íbamos a necesitar nuestro buen espacio; tan sólo lo soñé sobre la fe renovada de tenerte conmigo todos los días. Y así lo pedí, con plazos y todo: antes de tus cuatro años. Y así es como fue.

Hoy vivimos juntos en nuestra casita, donde tenés tu cuarto, tu cama, tu ropa, tus juguetes. Donde jugamos juntos, hacemos la tarea y reímos. Es el lugar que podemos llamar hogar.

Sí, había mucho por agradecer. 9 horas y media de caminata no alcanzan para pagar lo recibido, pero aún así, confío en que las bendiciones seguirán llegando: luego de la salud y tu bienestar, tan sólo falta vestirme con una de tus sonrisas para poder caminar lo que haya que caminar para conseguir otro milagro. Y así será.

lunes, 20 de mayo de 2013

Como las estrellas del cielo

Cuando estás conmigo y veo tus ojitos se me desvanece cualquier sensación de fracaso que haya tenido en la vida.

Sos mi mayor logro, mi mayor orgullo, mi mayor victoria...

En vos yace toda mi esperanza, aquella que nació con una promesa: 

"Y multiplicaré tu descendencia como las estrellas del cielo, y daré a tu descendencia todas estas tierras; y en tu simiente serán bendecidas todas las naciones de la tierra"