
Te extraño mucho!
Hoy recorrí muchos kilómetros para pedir un gran favor: poder estar con vos!
Sé que no fue una romería en el estricto sentido de la palabra; inclusive se encontraba cerrada la Basílica por motivo de la gripe. Pero no me importa, tan solo manejé y manejé, impulsado por un instinto, algo grande que me decía que fuera.
Luego, de rodillas en ese lugar le pedí a la Virgencita por lo que más añoro en esta vida, tenerte a mi lado. Sé que dentro de un año habré de volver, ahora sí, con regocijo y no con llanto, para cumplir con mi parte.
Tengo fe de que vamos a estar juntos muy pronto, papá e hijo y que voy a compartir con vos todos tus momentos, que no te voy a faltar para lo que me necesités.
Lo sé bien y tengo fe; vine hasta aquí por un milagro y no me pienso ir sin él!